domingo, 19 de agosto de 2012

Mi primera vez




Hoy fue un día especial para mí. Me levante a las 12 p.m. (porque es mi último día de verano, así que no me juzguen), y me acorde que tenía que hacer algo importante. Al recordarlo, me puse un poco nervioso, y me puse un poco feliz porque al fin había llegado el gran día. Hoy...me convertía en un hombre. Hoy iba a ser mi primera vez. Iba a romper mi cherry, y esperaba que fuera lo menos doloroso posible. Busque mi cartera para asegurarme que lo que necesitaba estaba ahí. Si, estaba en mi cartera la herramienta que necesitaba, aplastada, ya que nunca la había tenido que usar hasta hoy: mi tarjeta electoral. Estaba todo listo para ser parte de mi primer proceso de elecciones.

Si estás leyendo esto en el futuro (hola, espero que los robots no se hayan levantado a destruirlos a lo Terminator) o eres de otro país, tengo que explicar en lo más mínimo en que votamos en Puerto Rico ese bello 19 de agosto de 2012. No, no votamos para gobernador, sino para dos enmiendas a la Constitución sobre la ley de la Fianza en cierto crimines y la reducción en la legislatura. No abundare más sobre el tema ya que no los quiero aburrir, y solo quiero contarles sobre mi primera vez. Nadie te cuenta sobre esta primera vez, así de privada es. Así que abre tu champaña, acuéstate, ponte un poco de Barry White, y sígueme en esta jornada sexy a través de la democracia en acción.

Antes de dejar mi virginidad electoral, tenía que averiguar donde era el lugar necesario para dejar mi dignidad. Fui a una página que de seguro me iba a ayudar, especialmente porque suenan como los expertos en este tipo de cosas: la página de internet oficial del Comité Estatal de Elecciones (o CEE, si te gusta acortar las palabras). Después de buscar y buscar donde un pobre diablo de Toa Alta podía votar.....no me indico el sitio. La pagina te brinda la misma ayuda que una institución del gobierno te da. Así que tuve que llamar...a mi madre.

Mi madre me indico donde podía votar, en una escuela al lado de mi casa. Fui a donde mi padre, el me indico donde era exactamente, y fui listo a dejar mi marca por vez primera en este bello proceso democrático.

Voy guiando, veo la escuela y... hay demasiados carros. Me pregunte si debía entrar o no, porque, tu sabes, habían muchos carros. No quería hacer tanta fila para participar del proceso eleccionario, coño. Quiero perder mi virginidad lo más rápido y menos doloroso posible. Al pasar al lado de la escuela veo que una cartulina pequeña (porque los 50 centavos extra que costaba la grande no se podía pagar, parece) indicando que los de Toa Alta tienen que ir a otra escuela más al frente. O.K., seguí guiando para dirigirme a la otra escuela.

Al fin, veo que no hay fila en esta otra escuela. Al fin, podre perder mi virginidad electoral sin dolor ni pensarlo mucho, estaba feliz...hasta que veo que la escuela estaba cerrada. Me bajo y me pregunto porque tengo tanta mala suerte, preguntándome porque Dios no quiere que yo vote. En ese mismo instante veo que otra persona se baja, un hombre cuarentón que estaba igual de aturdido que yo. Nos contamos nuestras penas electorales, le digo que es mi primera, esta no es la primera de él. De momento, vemos otra cartulina pequeña (CEE, tengo una pregunta: ¿necesitan dinero para cartulinas grandes? Yo las puedo donar.) que nos indica que tenemos que ir a otra escuela. El hombre y yo decidimos dirigirnos allí.

Después de un tapón interminable de 20 minutos, llegue a la escuela que la pequeña cartulina me había indicado. Estaba feliz. Veo que mi compañero de pena se estaciono rápido y corrió a votar. Yo lo seguí para dentro de la escuela, preguntándome si podía usar el estacionamiento de impedidos, pero decidí no violar la ley porque habían par de guardias allí. Me estacione, camine hasta la escuela, veo que no hay fila. 

Me pare frente a una puerta que tenía una mesa en la entrada y saco mi tarjeta electoral por vez primera. Un hombre la toma, me busca en la lista para ver si estaba en el distrito....

"Eh, tú no apareces aquí."

Maldije los cuatro vientos en mi mente, y le dije que verificara otra vez. El hombre busco cuatro veces más y....

"Ah mira, pero que cosa, estas aquí. Ve al salón numero 2."

Después de maldecirlo a él en mi mente veinte veces, me fui al salón 2. Un hombre aburrido en la puerta pidió mi tarjeta y mis dedos. Paso una luz sobre ellos. Al pasar la primera gran prueba, fui a la mesa dentro del salón, y me dijeron que firmara al lado de mi nombre en la lista, y después que metiera el debo en una esponja rosita suave y bien mojada. MMM, quien sabia que votar era tan sexy. Después de jugar un rato con eso, me dieron un bolígrafo y un papel que parecía un tablero de "Monopolio". Entre a la caja para votar en privado...

Y veo que en él papel había un crical de información. Estaba con la letra más pequeña posible TODO lo que involucraría las enmiendas. Después de pretender que leí todo como todo el mundo hace, marque la votación, y venia el momento de la verdad...

Salí, y mire la caja donde uno depositaba el papel. Había un señor cerca, pero como estaba nervioso le pregunte qué debo hacer. Me indico como doblar el papel, y como debo  meterlo. Lo doble como él me indico, y suavemente y sensualmente emití mi primer voto en mi vida.

Fui airoso a mi carro, y le textie a una amiga mía que si, perdí mi virginidad electoral y quería anunciárselo al mundo. No sé si vote bien o mal, quien sabe si mi voto valdrá la pena, pero solo sé que vote después de una odisea, y al fin puedo pretender que soy un hombre. 

La lección más importante que aprendí hoy fue: maldita sea la madre de todo el mundo complicando un proceso sencillo. Más preparación en la próxima, por favor. No quiero viajar de escuela a escuela. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario